
En concreto, la nueva subida se cifra en una media del 12% pudiendo llegar en algunos casos hasta el 38% en el billete sencillo. Un incremento desproporcionado que sin lugar a dudas afectará el bolsillo de muchas familias que han de recurrir al transporte público para asistir a su centro de estudios o al puesto de trabajo cada día y que no se ajusta, en ningún caso, a la subida del IPC de este año que es de un 2,4%.
La Conselleria de Territori i Sostenibilitat ha impulsado "la subida de tarifas más grande de la historia" y en cambio no ha rebajado lo suficiente las tarifas de los abonos que podrían incentivar más su utilización. Por ello desde ICV-EUiA se apuesta por una tarifa plana a precio reducido, una tarjeta anual T-ANY válida para las 6 zonas tarifarias de la ATM y otra para menores de 25 años T-JOVE-ANY subvencionada, que multiplicaría el número de viajes que hace cada usuario y reduciría a medio término el déficit por viaje realizado debido al mayor uso.
Con esta propuesta de tarifas el gobierno de la Generalitat ha abandonado a quienes más sufren las consecuencias de la crisis, a las familias con menos recursos, aquellas que no pueden disponer de vehículo privado, y que encuentran en el transporte público la solución para sus desplazamientos. El transporte público es otro servicio más del estado del bienestar que asegura la democratización del derecho a la movilidad que nunca podrá garantizar el vehículo privado. Defender un transporte público de calidad, seguro y con tarifas sociales es defender uno de los pilares del estado del bienestar junto con la sanidad, educación, la justicia, el trabajo y la información.
Pau Morales es miembro de ICV de Badia del Vallès
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